domingo, 25 de septiembre de 2011

CUARENTA AÑOS DE ILUSIÓN





Rebasados ya de sobras, los cuarenta años de dedicación al arte, y teniendo un historial de densidad considerable, mantengo todavía la ilusión.

Digo todavía, porque después de tanto tiempo - una vida – aún permanecen en mi ilusiones, para crear y mostrar mi obra en todas las vertientes en que me expreso, pensando que, simplemente, puedo ser un exponente de una persona (artista) que dedicado intensamente a su obra, ha ocupado temporalmente un hueco en determinados círculos. Artistas, poetas, escritores, galeristas, críticos e historiadores de arte, han formado parte, junto a otras personas más cercanas, o más lejanas, de un bagaje, sin duda cultural, pero sobretodo humano que ha llenado mi vida.

Mi obra se ha nutrido (se nutre) de vivencias, que, unidas a una cierta imaginación y porqué no, fantasía, y que he intentado expresar con formas que hablaran de sensaciones, sentimiento no exento de razonamiento, filtro de todo el conglomerado de experiencias y reflejo, de todo este tiempo vivido, a caballo de toda la segunda parte del siglo XX y lo que llevamos de este siglo XXI.

Hay en todo, mucha autobiografía emocional, con distintas etapas, donde siempre, he intentado mostrar siendo coherentemente conmigo mismo, y teniendo en cuenta los distintos contextos personales, sociales, políticos, culturales, etc. los contrastes que han afectado, a buen seguro el alma de mi obra, donde, independientemente de la forma – lo que más se ve –, es en el fondo, donde ha ido quedando un rescoldo humano, que, de forma tal vez menos explicita, imperceptible si se observa con prisa y tal vez sin demasiada atención, pero que no tengo duda que pueda apreciarse con una observación más reposada.

Hablo en el titulo de ilusión, pero, confieso, que vivimos tiempos extraños y tal vez, uno se encierra en su interior buscando razones con las que alimentar el posible potencial creativo, que cree poseer, todo y que hay infinidad de factores que parece, que quieran minar el mantenimiento de esta ilusión.

Es la pugna del ser humano por vivir, y para mi, mi mundo de creación lo es. Soy por eso consciente, de la dificultad de expresar en palabras los infinitos matices, sensaciones, sentimientos, conglomerado de ideas, que en ocasiones puedan aparecer como no coherentes, pero que forman parte de uno mismo y todo el entorno que nos acompaña.




Ferran Soriano

L’Hospitalet, agosto de 2011





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